Ante la impaciencia, garantías

Columna

Por: Mariano Espinosa Rafful

16 de Diciembre de 2017 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


La mitad menos uno le faltan a los días por transcurrir de este mes de diciembre, para aterrizar presurosos a un nuevo año, ahí donde estaremos ante lo sospechosamente inevitable, los aumentos a innumerables productos.

Se habla desde ya de la gasolina, que si es verdad lo que circula de los nuevos precios el primer minuto del 1 de enero de 2018, todo se va al alza, porque por las carreteras transitan la mayoría de los productos perecederos y los otros también.

En los estados donde se paga tenencia, los derechos, el impuesto predial, los derechos por consumo de agua, y todos los refrendos en comercios y establecimientos mercantiles.

El buen fin dejó gastados al grueso de la población asalariada, ya se escuchan las quejas de los adeudos en tarjetas de crédito, y los pagos que se tendrán que realizar los primeros días del año entrante.

La política tendrá un receso, el cual servirá para confrontar la otra realidad, esa de los acercamientos con los seres queridos, los amigos llegados de otros estados y otros países, los compromisos para un brindis, una posada, o una reunión informal para el abrazo navideño.

Vaya que se van presurosos los años, sobre todo cuando nos faltan objetivos y metas por cumplir, de los que nos damos cuenta que el tiempo no regresa, se esfuma cual bandido en tiempos actuales, nunca más sabremos de lo vivido.

Los hijos también crecen, ahí es donde las canas abundan, en las enseñanzas necesarias, en las calamidades expuestas, en las enfermedades que nos preocupan y ocupan; todo al mismo tiempo a veces.

Nos preocupan tantas cosas a la vez, la educación que su calidad es cuestionable, la alimentación donde la chatarra está en todos lados, y los aparatos celulares, que no dejan de hacer más daño que bien en los excesos de su uso.

Va terminando un año de incontables anécdotas, más buenas que peores, positiva la vida hacia adelante, con más sábados y domingos de quietud, de disfrutar a la familia, de leer por las noches.

Gracias siempre a ustedes, lectoras y lectores que acompañaron un año más de mis narraciones, escritos, artículos, aportaciones o crónicas de lo vivido, ahí donde se posa la quietud de la maravillosa vida y sus placeres.

No vacaciona la mente, el consciente y subconsciente continua en la ruta del trabajo, del ambicioso proyecto personal de superación en todos los sentidos.

A mis amigos de la geografía campechana mi afecto de siempre, contados los que desean saber de nosotros, cada vez menos pero suficientes, más los de Carmen, esa tierra bendita que ansiamos visitar en la primera oportunidad que nos permitamos.

La familia y sus derechos, al tiempo que pasa aprisa, a la calidad de ese tiempo, a los interminables momentos fuera de casa, buscando en el escaparate del presente oportunidades para ese talante de felicidad junto a los libros y la música, inseparables en el hogar.

Nos preocupa el presente no el futuro, ese no existe en las inteligencias, ese amarrar navajas en lo político, y se pinta o dibuja en la incertidumbre, repartiendo culpas y pretextos para dejar para después lo que hoy no debe ir más allá.

Vamos casi siempre cuesta arriba en las temáticas expuestas, sabedores que cada vez se lee más, se introduce uno en el maravilloso mundo del conocimiento, ahí donde todos hurgamos en el baúl de la sabiduría, para compartir sin prisa.

Diciembre se nos va del todo, un año 2017 único, con los números que nos regalaron magia en 1986 y 1987, y que hoy a la distancia, nos retratamos orgullosos de esos dos anhelos de vida hechos realidad y exitosos.

EN PRIMERA LÍNEA

Cuestionable el gabinete presentado por López Obrador, cuestionable la vestimenta de Meade al arranque de su precampaña, ambos deben tener motivos para brindarse en público, descubrir lo que se encubre a veces, y parecerse más priista que ciudadano en el segundo.

Del que se apropió del PAN se puede decir muy poco, va hilvanando ocurrencias, acusaciones, y sobre todo presume de lo que no es capaz de aceptar es consecuencia del concurso de muchos factores, no todos azules por cierto.

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