El porvenir del malentendido

Columna

Por: Mariano Espinosa Rafful

27 de Diciembre de 2017 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


Los días últimos de este año de algunas fatalidades personales y otras compartidas, que iban cayendo gota a gota, han tenido un duro sobresalto ayer por la tarde, con un movimiento telúrico de 5 grados en la Ciudad de México.

Rápidamente nos pusimos a salvo, buscando los puntos de encuentro, lejos de los grandes edificios, no es para menos, 1985 y el septiembre negro está tatuado en la memoria, lo mismo que la repetición funesta en el mismo mes este año, sismos que dejaron huérfanos, desastre y un sinfín de juicios de todo tipo.

Diciembre se posa en los horizontes alternos de la vida rutinaria también, en esa búsqueda fraterna de amigos, reconociendo los crecimientos y las limitaciones.

Unos le llaman reflexión, nosotros le nombramos tiempo valioso, por la convergencias, por la coincidencias, por estar cuando la voz se nos hace un nudo en la garganta.

Estamos a escasos días de cruzar un año menos de andar por los caminos del centro del país, once para ser exactos, de abandonarnos a la quietud del pensamiento, y no tener opción ante el caos citadino del tráfico y algo más.

Y vaya que tienen razón los que son asiduos consumidores de noticias, lejos del sismo de 5 grados del lunes 25 no hay nada nuevo bajo el sol, ni una palabra de aliento, ni una sola esperanza para prever que el mañana será mejor que el hoy.

Hay que apostarle a cambiar el curso de la historia, nos hemos inundado casi todos de buenos deseos y no es suficiente, hay que hacer algo más, trabajar para superar lo que para otros es reto, y para nosotros adversidad.

Dejemos de seguir consumiendo basura cibernética, de compartir casi todo lo que nos llega, el presente es más claro sin ello, lo más es repetición de hace un año, de dos o de cinco, en el concurso de lo medible.

Y llegará en unos días más enero de 2018, con los problemas de la carestía de la vida, el empeño de lo que queda, superar los tres reyes que no son más magos que la misma magia, haciéndole entender a los afectos que podemos caminar sin tantas estridencias.

Nosotros no nos dividimos como Perú, Chile o Argentina, al conocer decisiones de un Congreso de la Unión que opera para su beneficio, en las familias intentamos recomponer la plana de la bondad estos días, nos separan los ideales y el optimismo en la vagancia de una vida a plenitud.

Y las tendencias marcan el entorno de lo que nos dejan las similitudes, las nostalgias por ese pasado que nunca volverá, las encuestas que solo toman una parte del interés de un puñado de personas, y de ahí las conclusiones son más que obvias, nadie pierde en el submundo de lo ajeno, en ese porvenir del malentendido, que no deja de aplaudir, de vitorear, de concluir que el tiempo si pasa de largo con todo y el último vagón del tren que lleva prisa.

Son los últimos días de cada diciembre, en el mes que fija el final de metas inconclusas, objetivos truncados, paraísos olvidados, personas extraviadas, amigos adelantados en el viaje sin final, y enfermos de quietud los otros.

Y vendrán las uvas desde algún viñedo, a endulzar los momentos donde la memoria recuerda el año anterior, deseos incumplidos, en la notable persecución de otros sueños.

Así vamos abandonándonos poco a poco, así vamos sumando o restando, cada quien hace sus cuentas, algunas alegres, las más tristes; los años son todos a la vez en los recuerdos de un amanecer pausado y con la memoria intacta.

EN PRIMERA LÍNEA

La continuidad del modelo neoliberal es uno de los temas que se deberán debatir por los aspirantes a la presidencia de México.

Lo económico y su pobre crecimiento nos mueven como país a la reflexión en este asunto de suma importancia, más allá de esa pobreza que sigue siendo cuota de voto y votantes elección tras elección.

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