ACTRIZ DE 'SMALLVILLE’ SE DECLARA CULPABLE DE RECLUTAR ESCLAVAS SEXUALES PARA SECTA

Espectáculos

Por: Redacción

9 de Abril de 2019 a las 10:30

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Hasta 40 años de prisión podría enfrentar Allison Mack, la exestrella de la serie de televisión Smallville, quien ayer lunes en un tribunal de Brooklyn se declaró culpable por cargos de extorsión en su modalidad de culto sexual.


La oficina del fiscal de Estados Unidos precisó que los cargos por cada uno de los delitos, conspiración de extorsión y extorsión, alcanzarían una pena cada uno de 20 años de cárcel.


"Debo asumir toda la responsabilidad por mi conducta. Lamento mucho mi papel en este caso. Lo siento mucho por mi familia y por la buena gente que lastimé a través de mi equivocada adhesión a Keith Raniere, líder de la secta NXIVM”, dijo la actriz entre sollozos durante la audiencia.


En sí, no está claro cuáles son los términos del acuerdo que hizo Mack, porque inicialmente se había declarado inocente cuando fue acusada por cargos de tráfico sexual por su papel en la dirección del culto sexual liderado por Raniere.


Los fiscales dicen que reclutó y dirigió a mujeres, incluidas otras actrices, a tener relaciones sexuales con Raniere, quien también fue arrestado el 27 de marzo en Puerto Vallarta, Jalisco. Mack incluso estuvo en esa escena cuando policías tomaron a Raniere bajo custodia, porque se descubrió que se estaba escondiendo en México.


Posteriormente ella quedó bajo arresto y fue extraditada a Estados Unidos, donde se le colocó un monitor de tobillo GPS como término de su fianza. En el momento de su arresto Keith Raniere, el líder de la secta, fue deportado a Estados Unidos acusado por las autoridades estadounidenses por los delitos de trata de blancas y asociación delictuosa para trabajos forzados.


Respecto a ese caso, en su momento el diario The New York Times reveló que dentro de esa organización algunas mujeres fueron forzadas a tener sexo y marcadas como ganado. Vanguardia, como se le conoce a Raniere dentro de la estructura, enfrenta una condena mínima de 15 años de prisión.


Otros acusados son Clare Bronfman -una de las herederas del conglomerado de licores antes conocido como Seagram’s-, Kathy Russel, que actuaba de contable, y la hija de Salzman, Lauren Salzman.


Raniere, de 57 años, llevaba dos décadas impulsando supuestos programas de autoayuda bajo una empresa, de la que era fundador y que abarcaba centros operativos en Estados Unidos, México, Canadá y varios países de Sudamérica.


Según la fiscalía, la agrupación, establecida en el norte del estado de Nueva York, seguía un esquema de estafa piramidal en el que se obligaba a los asistentes a tomar clases adicionales a mayor precio y a traer a otras personas para “ascender” de rango y obtener privilegios.



El juez estadounidense que se encarga del caso en Nueva York ordenó que el jurado sea anónimo y que esté “parcialmente secuestrado” durante el proceso pese a que no hay un “peligro real” para los integrantes que lo conformen.


Según documentos judiciales, el magistrado Nicholas Garaufis lo decidió así en una audiencia previa al juicio que comenzará el 29 de abril y que reunió a varios imputados: el fundador de de la agrupación, Keith Raniere; la actriz Allison Mack; la heredera de la licorera Seagram’s, Clare Bronfman, y la contable Kathy Russell.


Las medidas dictadas por el juez evitarán la divulgación de los nombres del jurado, todavía por seleccionar, que será identificado con números, y tendrán que ser transportados por los alguaciles para entrar y salir del juzgado, algo que medios locales han comparado con el reciente caso del narcotraficante mexicano “El Chapo”.


Raniere, considerado el líder de la agrupación, enfrenta varios cargos, como tráfico sexual, conspirar para cometer este delito y también obligar a trabajo forzoso, fraude electrónico o posesión de pornografía infantil.


De todos los imputados, un total de seis, Raniere es quien tiene más cargos por enfrentar y, de ser hallado culpable, se enfrenta a un mínimo de 15 años de prisión y un máximo de cadena perpetua.


De acuerdo a la revista Vulture, el juez dijo en la vista que “no hay un peligro real para el jurado” pero no quiere la “posibilidad” de que un periodista o un civil pueda acudir a los miembros antes, durante o después del proceso, pero serán libres para dirigirse ellos mismos a los medios una vez concluya.

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