AGUA QUEMADA

Cultura

Por: Redacción

15 de Febrero de 2017 a las 18:00

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Cultura de 300 años 

Como un exceso de pesimismo mexicano fue calificada ‘Agua Quemada’ hace 35 años cuando fue publicada por el escritor Carlos Fuentes por primera vez.

Para sus críticos, “la peor de sus obras”, no sobreviviría por reducir la pujante alma mexicana a una descripción cotidiana de un ahorro de luz arcaico cuando México tenía ya un futuro boyante de energía;  jugar con el matriarcado guadalupano colocando a la mujer en situación de vulnerable desigualdad era no ver sus derechos adquiridos;  insistir en el racismo clasista era ruin; exagerar el desempleo sin salida era una trampa literaria; animar a la riqueza inmediata mediante el uso de la violencia en jóvenes analfabetas era manipulador; utilizar mexicanismos juveniles de los sesenta y relatar glorias pasadas en una ciudad de miserables sobrevivientes luchando diariamente contra el abuso gubernamental era estar trasnochado definitivamente.

Incluso, se atrevieron a lapidar el texto fuentiano asegurando que México en los ochenta era próspero y no se valía negar la modernidad internacional.

Y el texto no servía para regalarlo ni para el día de los enamorados,  ni para el día de las madres y, mucho menos, para un cumpleaños, como al parecer de los críticos, era su propósito.

Carlos Fuentes salió a su defensa argumentando, “son cuatro cuentos mexicanos cuya trama algo dirá a mis lectores”.

Tres décadas y media después los derechos de autor de los cuentos ‘El día de la madres’, ‘Éstos fueron los palacios’, ‘Las mañanitas’ y ‘El hijo de Andrés Aparicio’ fueron adquiridos por la más prestigiosa editorial estadounidense para vendernos, desde el año pasado, un tiraje de bolsillo de aniversario, espejo de agua para una realidad que todavía hoy nos cuesta aceptar está quemada.

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