Izquierdas, en el reducto de la libertad

La Opinión De

Por: Mariano Espinosa Rafful

6 de Julio de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros

Izquierdas, en el reducto de la libertad

No quise meterme en política.

Renzo Fratini

No hay surrealismo suave, no hay contradicciones en los senderos de esa lucha ciega por el poder político, no existe igualdad en circunstancias diferentes, son más los alborotos al margen de la indiscutible vanidad en sentido inverso.

Todos los políticos en algún momento de su tiempo piensan en el retiro, no como los toreros o los esgrimistas, ni siquiera se la piensan demasiado como los futbolistas, y ahora más recientemente los policías

Alfonso Durazo lo notamos desesperado, porque no le salieron del todo bien sus cálculos, y porque la institución donde llegó nunca tuvo la radiografía de quienes pulsan el día, porque se rodeó solo de sonorenses traídos de su pueblo.

Eso y las estridencias a las que ya no están acostumbrados en el presente sexenio, lo tenían hasta cierto punto agazapado después de la gran conquista de la autorización de la guardia nacional por parte del poder legislativo, ante las negaciones desde que habían llegado al poder y siempre sí le dieron luz verde.

Pero hay demasiadas preguntas sin respuesta, en una policía federal con siete divisiones, donde se privilegia las libertades, el diálogo frontal, los acuerdos sin métodos extraordinarios, y donde para ingresar se tienen que aprobar una serie de exámenes que ninguna otra instancia ni federal ni estatal tienen como requisitos.

Por supuesto que la maldad existe, y muchos se tuercen en el camino, pero la inmensa mayoría me atrevo a afirmar con conocimiento de causa, son elementos comprometidos con la salvaguarda de su institución, pero además hacen honor a su lema de cuidar y proteger a la población, más ahora en situaciones adversas, sin una guerra declarada abiertamente a la delincuencia, pero sabiendo de las argucias insalvables.

La defensa de la policía federal nos la dan las cifras, las capturas en esa lucha sorda en contra del crimen organizado, las bajas, los lisiados de por vida, pero sobre todo la lealtad a la patria, con sus respectivas prestaciones, que no están exentas de llegar tardíamente.

Con la Cuarta Transformación la situación es preocupante, porque mientras el presidente asegura que no hay bajas por despidos injustificados o justificados, desde el primer día de su mandato se han dado estas por diferentes motivos, porque otros equipos de trabajo llegaron, arroparon a los morenistas, experredistas y ex panistas, y no es un secreto a voces, pero pocos se atreven a hablar del tema.

No debe haber concesiones con el ingreso de policías federales a la guardia nacional, pero uno pensaría que si se cambia de adscripción es para mejorar en lo económico, sobre todo cuando se va a arriesgar la vida en horas de servicio y hasta en los días francos, porque el crimen no tiene hora para acallar a la justicia.

Estrictos con todos, no sólo con una muy cuestionada policía federal, que se ha politizado con la rara mezcla en el discurso más reciente de Alfonso Durazo, desafortunado y que está muy lejos de ser un líder en una institución que prestigia a la seguridad interior de México.

Ha perdido autoridad el secretario, al mencionar una y otra vez de la corrupción en ese cuerpo policiaco, sin dar ni una sola prueba, ni mucho menos iniciar una investigación, habiendo las condiciones, con el total respaldo del presidente.

Si el ejército está capacitando, o la policía federal lo hará, esas son minucias, de lo que se trata es de crear un cuerpo en el cual tengamos confianza, los ciudadanos debemos ser exigentes de un mejor presente, y el país se cae a pedazos entre discusiones estériles y acusaciones sin fundamento en este tema tan delicado.

Felipe Calderón es el menos indicado para entrar en una dinámica de pleitos, porque le falló a la moral al no juzgar a los responsables del incendio de la guardería en Sonora, uno de las decenas de estropicios con resultados fatales para la sociedad mexicana.

EN PRIMERA LÍNEA

Los migrantes y sus sueños, el sargazo y su incontenible llegada a costas de Cancún, las muertes en Venezuela a manos de Nicolás Maduro y el misterio del submarino ruso atraparon nuestra atención estos días.

Pero también la muerte asistida votada en el senado mexicano, la partida que ahora no será secreta de López Obrador y el protagonismo de Mario Delgado y Martí Batres por el poder legislativo también.

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