La demencia y alucinaciones al margen

La Opinión De

Por: Mariano Espinosa Rafful

3 de Julio de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros

Saber mucho no es lo mismo que ser inteligente.

La inteligencia no es solo información, sino también juicio para manejarla.

Carl Sagan

No podemos negar que hemos caído desde hace varios años como sociedad, a un tobogán de decadencia, hemos perdido sensibilidad ante la desgracia del prójimo, el dolor del enfermo, las carencias del pobre y hasta ante la fatalidad del caos de inseguridad.

A la postre la política marca la agenda en cada país, y las prioridades están a la vista en cada fracción de ese gran pastel de poder que se reparte cada seis años, donde la población en general, está a la intemperie, sufriendo frio y calor, despertar austero; además de las estridencias clásicas para asomarse a un mundo inexistente.

Leer sobre las armas químicas de Irán, la asunción al poder de un nuevo gobierno en Panamá, la recuperación económica de Argentina tras un préstamo millonario, y hasta la continúa crisis de Venezuela y la suma de más muertos; se entrelaza con las bajas en México en el sordo combate entre delincuentes, porque el gobierno ha hecho una larga pausa de siete meses en ese combate que se venía ejerciendo con las fuerzas armadas, de la marina y policía federal.

Ahora la prioridad es la guardia nacional, que dedicará sus esfuerzos en el norte y en el sur del país al tema migratorio, y en algunos estados iremos enterándonos de los resultados, con los datos oficiales, esos que hoy son de escándalo.

Por segunda ocasión en menos de setenta y dos horas, el mandatario mexicano ha reconocido que la inseguridad tiene pendientes de atención, pero los “nuevos elementos” de la recién creada guardia nacional, no tenemos claro hasta donde serán capaces de disminuir las dantescas cifras de horror y muerte de junio pasado.

El beneficio de la duda por supuesto está en los escépticos como un servidor, porque el problema de raíz no es la pobreza extrema, esos mexicanos se mueren, y no los contamos como daños colaterales de la violencia, y vaya que la política violenta hasta las alucinaciones de ver un espacio de atención.

No son los muertos enterrados por el derrumbe en una mina en Sonora en el gobierno de Vicente Fox, ni los 43 o 42 desaparecidos en extrañas circunstancias en Iguala, Guerrero; en la administración de Peña Nieto; o quizá el duelo permanente de los pequeños calcinados también en Sonora, por las complicidades en el poder de Felipe Calderón, sino la interminable lista que no está en ninguna negociación.

Hay hasta demencia que está muy lejos de aceptarse, somos cómplices los ciudadanos de a pie, de lo que deja de hacer el gobierno en turno, porque las autorizaciones son parte del legislativo, muchas veces en clara complicidad con el ejecutivo, ese que ahora está distante, extirpando el cáncer de una añeja corrupción, que puede colapsar gran parte del aparato burocrático.

Se trabaja para lograr saltar el estatus de la mediocridad, no somos ni seremos conformistas en el dejar de hacer para permanecer estáticos, el confortable criterio de sumarse a las mayorías deja de lado las notables convicciones democráticas, y no intentamos bajarnos para subir un par de escalones.

Ante el absurdo de la innegable realidad de vivir con menos de todo, hasta de tiempo, enterados que hasta el bolero de siempre en la Ciudad de México ha enfermado de diabetes y no lo veremos más, reflexionamos con la música en el criticable café que frecuento de nueva cuenta, por mi condición de desempleado, que quizá en otros tiempos nos hubiera ganado la desesperación.

Y vamos acumulando experiencias en las amenas charlas de la mesa contigua, cuando el ruido del alto volumen de la música en inglés lo permite, consultando por momentos las redes sociales, y enterándonos que ante el universo de fatalidades somos muy pequeños, casi diminutos; ante los desenlaces de la memoria en retrospectiva por ahora al menos.

EN PRIMERA LÍNEA

En el vecino estado de Tabasco se hacen notar las resistencias ante la llegada de la Guardia Nacional, mientras un ducto de PEMEX explota en Celaya seguramente en el ahora oculto robo de combustible.

Los días por las tardes se nublan más temprano, granizó en Guadalajara y los ciclones y tormentas asechan a los desprotegidos; mientras tanto en mi percepción nada es de un solo lado.

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