šŸ”¶Un triste final para un hombrešŸ”¶

La OpiniĆ³n De

Por: Mariano Espinosa Rafful

27 de Junio de 2019 a las 08:30

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#MarianoEspinosaRafful

#SiempreHayOtros

Los obstáculos de nuestro día no son más que piedras de apoyo.

William Prescott

Lamentable que un ex presidente sea sentenciado, en esas historias tristes que leemos, donde nos enteramos que logró salir de la miseria, estudiar, pero la corrupción alcanza al poder político, el que define lo público y condona, no es ninguna satisfacción para un juez condenar a un acusado.

Hechos sin precedentes que se convierten en referentes contemporáneos, en uno de los casos más emblemáticos de enriquecimiento ilícito, lejos estamos en México de juzgar, menos siquiera avizorar la apertura de un expediente que nos lleve a investigar a quienes gobernaron el país para su beneficio personalísimo y el más cercano círculo del poder.

Además fue líder sindical e intentó en tres ocasiones (1989, 1994 y 1998) ser presidente de Brasil, que finalmente alcanzó en 2002 y se reeligió en 2006, pero el derrumbe ha sido estrepitoso, recluido en una cárcel hasta por nueve años y medio, es Luiz Inácio Lula da Silva una de esas estrellas referentes de la socialdemocracia en América Latina.

Acusado de recibir sobornos por 1.1. Millones de dólares, incluido un tríplex en un balneario de Sao Pablo, acusado de lavado de dinero y tráfico de influencias en la compra por parte del Estado de aviones de combate suecos Gripen por 5 mil millones de dólares; la compra de silencio de un ex directivo de Petrobras involucrado en un fraude; Odebrecht ofreció comprar un terreno en Sao Pablo para el Instituto Lula, como parte del acuerdo para distribuir sobornos, todo esto entre 2015 y 2018.

Las referencias y antecedentes arriba enunciados son importantes, porque nos habla de un sistema de justicia que transparenta los delitos, ejerce la acción de la justicia y condena en consecuencia, así sea al considerado en Brasil como “hijo de Brasil”.

México está muy lejos de ello desafortunadamente, se cruzan acusaciones, se litiga en los medios, se amparan, se bloquean cuentas, se da tiempo para alertar a los posibles implicados en delitos donde dejan en estado financiero crítico a PEMEX, y ahora todo apunta hacia Luis Videgaray, el gran saqueador de la petrolera mexicana según el abogado defensor de Emilio Lozoya.

Quien por cierto ya reclama la devolución de la casa confiscada, con todo y el menaje que tiene adentro, no sabemos si han rebasado por mucho la connotación de la descripción de cinismo algunos políticos mexicanos, en esa recomposición de fuerzas en el poder, donde hoy es exigible para mañana a López Obrador resolver todo el tiradero que le dejaron.

Siempre habrá quien celebre la desgracia ajena, sucedió el miércoles 12 de julio de 2017 en algunas ciudades de Brasil , por la condena a Lula, donde el ex presidente en su momento negó todos los cargos, ha pasado a la historia como el primero en ir a prisión por sobornos.

Lejos estamos de la protección de los recursos públicos en manos de malos funcionarios en México, lejos estamos de aplicar la ley y la justicia para sentenciar a los que rodeados de poder y dinero se sienten intocables.

Lula logró sacar de la pobreza a 28 millones de personas, convenció a propios y extraños del milagro brasileño, su popularidad se mantuvo durante sus primeros años de ex presidente, sin videos que lo mostraran en fiestas o bailongos, hasta que la crisis y los escándalos de corrupción hicieran mella en su sucesora y protegida Dilma Rousseff.

Enrique Peña Nieto está muy lejos de ser citado a declarar en el caso de Emilio Lozoya, como lo pretende el abogado a favor de la inocencia del ex director de PEMEX.

Ruido, mucho ruido que lo va silenciando el tránsito natural de los problemas mundanos, en un país siempre de contrastes, de reclamos, de logros insuficientes y por desgracia de más de lo mismo, donde lo político no escapa de ser una curva de aprendizaje donde se pueden equivocar sin ser puesto a disposición de la exigencia de justicia de la sociedad.

EN PRIMERA LÍNEA

Se habla de fuertes intereses políticos detrás de las quejas de las estancias infantiles, algunas cerradas, otras en litigio, otras tantas operando con nuevas reglas de la administración morenista.

Aberrante es declarada por parte de la instancia federal, la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, rechazando que vulneren los derechos de los niños.

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