Un ejercicio de autocrítica poco común

Columna

Por: Mariano Espinosa Rafful

24 de Noviembre de 2017 a las 06:22

Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


Difícil coincidir en el terreno de las ideas, esas que superan por mucho las salvedades de los colores partidistas, y distinguen más a los ciudadanos por el trabajo, su probada capacidad de atención y hasta la conformación de un proyecto político.

Y es que al darle connotaciones de realidad a nuestras cavilaciones la mañana de ayer jueves, no nacemos políticos, nos vamos haciendo de acuerdo a las circunstancias de la vida, las fortalezas que crecen junto a nosotros, y sobre todo el cúmulo de conocimientos en una mezcla con ese sentimiento de solidaridad con el prójimo.

La honestidad es una parte importante de ese todo, sin estereotipos que logren desvirtuar los objetivos primordiales, además de una carga positiva de sobriedad en la atención directa hacia la gente.

Fueron poco más de cinco horas de un intercambio saludable de conceptos, en un recorrido nunca antes realizado con nadie más, un paisano puesto y dispuesto a escuchar, a sumar esfuerzos pero también talento, a no cambiar el peso específico de la realidad que debemos retratar de Ciudad del Carmen para superar las adversidades propias de los tiempos que se viven en la Isla.

La inteligencia cuando abona con el aprendizaje, en esas notables lecciones en el rumbo de un camino cierto, da como resultado un mayor crecimiento donde todos ganan al final de cada proceso.

Me queda perfectamente claro cuando noto la diferencia entre el antes y el ahora, a más de mil kilómetros de distancia del terruño, teníamos en la conciencia los colores del mar y del cielo, los lugares comunes como la Manigua o la Caleta, y hasta los tiempos perdidos por la falta de respeto para quien debe gobernar.

Hemos mencionado en este espacio que Carmen vivirá una elección de tercios la primavera de 2018, esos meses será la competencia, y el verano dará como resultante una nueva generación para hacer política con responsabilidad social, además de contar con los mejores cuadros.

MORENA, el PAN y el PRI, los segundos posiblemente en un Frente con más negativos que positivos cargando, cediendo espacios con tal de conciliar espejismos, será la gran incógnita; y esperando a los candidatos más conocidos por la sociedad civil en Carmen por parte de los priistas.

Del partido que abanderará Ramón Ochoa con dudosa procedencia, no se tiene la menor idea de quienes podrían aparecer en la boleta, sus métodos de elección son sumamente cuidados en la total opacidad democrática de su creador.

Las primeras dos horas fue como plantearnos los posibles escenarios, con nombres y apellidos de los actores de un reparto corto y las otras de los daños colaterales por la falta de oficio y desobediencia de los que conocen el tema electoral.

Nunca será igual una elección federal a una local, menos en Carmen o en Campeche, donde los candidatos se juegan su prestigio hasta el último día de su existencia.

Y es que la política nunca será igual de un día para otro, menos de un año a otro año, imaginemos los tres que pueda dar como conclusiones fatalidades por los enredos de quienes rodean al emperador en turno, y no saben o desconocen que los candados los envían sin llaves de copia.

Tiempo al tiempo, las distancias se acortan cuando se transparenta la realidad en blanco y negro, se aceptan los desvaríos, pero además se hace un sólido examen de autocrítica sobre lo que en el camino se puede acotar.

Sumar siempre será una tarea titánica, por los asegunes de las maldades que se retratan a cada instante, de cada uno de los tres tercios habrá quienes simulen, otros más negarán los placeres de la carne, esa que también fue parte del festín en la lluvia de ideas para no morir adrede sin política una noche de noviembre.

EN PRIMERA LÍNEA

Ha dado inicio la otra guerra, la de malas intenciones, noticias sesgadas, albortos de temas previamente investigados pero no concluidos, el final se acerca.

Más que bulling a la administración pública, es un verdadero bombardeo de los medios a todo lo que no les parece, como si el país tuviera la culpa de los beneficios que han tenido para hablar maravillas cinco años y descontando ahora. Nadie hace nada.

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