El aire de perdedor desorientado

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

20 de Noviembre de 2019 a las 00:00

el-aire-de-perdedor-desorientado

Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


No hay prisa. No hay necesidad de brillar.

No es necesario ser nadie salvo uno mismo.

Virginia Woolf

Sin vuelta atrás, ante la indiferencia del respetable, ese que aún le alcanza para apagar las luces, sin medir el peligro que les significa desaparecer del escenario, arropados en el pasado reciente en esa lucha sorda, y ahora siendo parte de ese olvido demencial de la memoria.

Creer o no puede que sea la clave, no en la imperfección, sino en ese necesario redescubrimiento de las zancadas dadas, los pasos conferidos, aquellos espacios agotados, y por supuesto también, la labor desinteresada que no está más.

Afirman los que saben del mar y sus tempestades, que el líder no se queja del viento en contra, sino que arregla las velas para una mejor navegación, hasta alcanzar la orilla deseada, la meta anhelada, el objetivo preciso.

Y habitan en el carnaval de las suertes sin magia los otros, aquellos que ganaron todo en el 2000, y hoy la política no les reclama nada, se han ido desapareciendo, no fueron consecuentes con sus acciones, con el discurso de un triunfo que empataba con el nacimiento de un nuevo siglo, de la esperanza arruinada, desde aquel día.

Porque muy pocos se comprometen a saldar las deudas con una sociedad agraviada, a esa que Luis Donaldo Colosio aludía en sus discursos, y que ahora es parte de un vaivén de sombras, sin motivos ni respuestas, en la mudez de la celebración de muchos otros.

El panismo se agotó con la paciencia mal entendida, y en Ciudad del Carmen fueron hasta tres veces ganadores de una alcaldía que dejó más huérfanos que significativos recuerdos.

Nueve años donde los pleitos intestinos fueron medrando en el día a día, esos espacios para atender la política, la problemática social, y hasta el embrujo seductor de sentir y servirse del poder entre muy pocos, un reducido grupo hoy enfrentado, ausente, distante de lo que viene en 2021.

Por lo pronto la presencia en Campeche es, en un segundo período panista, la referencia como opción elegible, pero quizá no dentro de ese panismo que no deja crecer ni desarrollar nuevos cuadros, acotados por quienes definen quien se enlista en la que viene.

Lejos de la realidad que vive Carmen, está el expresidente municipal panista Pablo Gutiérrez, quien quizá apuesta por otra contienda, en los desgastes de guiñarle el ojo hasta a la oposición de moda, donde no será bienvenido, y donde probablemente haya que formarse, y hasta conformarse con algo menos que lo que se pretende.

Campeche no es Carmen y viceversa, tratándose de los panistas, marcan un ritmo distinto quienes asumen ser los protagonistas, a quienes se le deben los favores, quienes tocan y se abren las puertas, en pocas palabras los que hacen los compromisos en otro nivel, con o sin consentimiento de los ganadores.

En ese natural recuento de los daños en las elecciones pasadas, no hubo análisis serio y concienzudo de los acontecimientos postelectorales, ese que por natural obviedad se tuvo que llevar a cabo.

La competencia política-electoral que está próxima no se ha vivido antes, con actores en un reparto de experiencia, pero sobre todo de espacios para no dejar dudas, ni enlistar a quienes ayer estuvieron en la otra acera.

Panistas conservadores creen en sus prácticas, en las elecciones donde la confrontación hasta física aparece entre casi enemigos a muerte, y no rivales de otros conceptos en el hacer de la política desde la aldea carmelita.

Una de las vertientes que vemos es conservar el padrón, reducido, por cierto, y hasta donde quienes regentean las siglas desde la capital, palomeen lo que consideran les pueda redituar pingües ganancias.

EN PRIMERA LÍNEA

Hace cinco años, escribíamos y publicamos en las benditas redes sociales, en un amanecer como este 20 de noviembre, que en la política como en la vida los movimientos tienen que ser asertivos.

La perfección no existe, porque hasta la lealtad nos abandona, y entramos en los supuestos, por eso cada pieza debe saber hacia qué objetivo apunta. Faltaba más.

Imagenes

Comentarios

Publicidad