El descubrimiento de la desigualdad

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

4 de Noviembre de 2019 a las 00:00

el-descubrimiento-de-la-desigualdad

Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


No evitaremos el naufragio de la humanidad. La deriva comenzó.

Amin Maalouf

Perder la credibilidad en todos los ámbitos de la vida rutinaria conlleva riesgos, desde el simplismo de ser descubierto en una de esas mentiras piadosas, hasta el equivalente a ser contradictorio, acarrea a corto plazo innumerables fatalidades.

Dicen que la verdad es la principal arma de quien no deambula, quien construye o edifica en la sociedad a favor de un mejor entorno, y muchos de esos afanes persiguen sin alcanzar la confianza de los otros, esos que nunca serán como ellos.

La desigualdad es evidente, quien posee el poder, y además decide por el dinero de los demás es único, ahí es donde coincidimos con más una de las expresiones que hablan de una dictadura perfecta en México.

Nos descubrimos en esa evidente desigualdad desde siempre, siendo hasta por momentos utilizados, desposeídos de esa cruenta realidad, intentando quizá aceptar el aplauso a modo, ese que permite el lucro sin austeridad.

Baja California hoy es el ejemplo de ese abuso del poder, entre una federación permisible, y un estado sin derecho ni respeto al electorado, al ciudadano de a pie, a esa democracia dirigida sin principios, sin valores, sin distractores, sino metidos en el negocio del chantaje, el amiguismo, el conflicto de intereses y hasta el cinismo que se queda corto como expresión política en tiempos recientes.

Todo está por colapsarse, ni golpe de estado ni caudillismos, ni revoluciones de conciencia, menos aun sobriedad en las determinaciones lejos del otro edén, deambulamos no caminamos, ellos vuelan hasta los anillos de Saturno, sin escalas, flotan los ilusos, y es un escándalo todo aquello de lo cual hoy se rodean, sin menospreciar los lujos ocultos.

Por supuesto que Olga Sánchez Cordero debe irse, no tiene otra salida, se ha dado un conflicto más por la inoperancia de su encargo, por no estar a la altura de una democracia que debe privilegiar la separación de los poderes de la Unión, ni sumisión ni aceptación tácita.

Bonilla debe ser enjuiciado por antidemocrático, por violar preceptos constitucionales, por mentira y perjurio, y todo lo que podamos acumularle, es un impostor, no se trata de que partido político lo postuló, o amigo de quien sea o ya no sea, es inaceptable el abuso sin medir consecuencias, y su actuar fuera de todo marco de legalidad.

Los gobernadores vuelven a ser virreyes, de acuerdo a los espacios de atención o desatención que obtengan del ejecutivo federal, y Bonilla no es un caso aislado, es demasiado pretencioso, en esa nueva élite que se está conformando, sin respeto a nadie, porque la desigualdad habita en todo el territorio mexicano.

Desafortunadamente los intereses se inclinan hacia el poder y el dinero, las encuestas se inclinan como súbditos, las inteligencias de una sociedad plural en la cultura y las artes se ha ido a otra parte, hace mutis temiendo lo peor, Santiago Nieto es el más claro ejemplo de la amenaza al secreto bancario, pero además el principal hostigador y enemigo de la Fiscalía General de la República, por sus excesos de protagonismo, para llenarle el ojo a quien le dio la oportunidad de no ser fauna de acompañamiento de los que ahora son enjuiciados gracias a los datos duros en un país de ciegos.

Y vaya que estamos expuestos, entramos a esa deriva interminable de distractores, que no pocos también nombran caja china, a la cual han acudido desde siempre los políticos en la mediocridad de sus responsabilidades, solo equiparables a las negativas de hacer el bien, o lo obvio.

México y los mexicanos nos dicen debemos conocer las partes oscuras de nuestra historia en la construcción de la democracia imperfecta, para no caer en las tentaciones del autoritarismo y el simplismo de la verdad desde el poder.

EN PRIMERA LÍNEA

Las fechas en el calendario de la vida no deben ser determinantes para los estados de desánimo, de glotonería, pero sirven desde las redes sociales para el exhibicionismo de lo que no somos capaces en la realidad.

Es inocultable la tristeza, como expuesta la alegría, en esa natural algarabía de sonreírle al mundo, a pesar de cargar enormes lozas de desigualdad entre supuestos iguales.

Imagenes

Comentarios

Publicidad