El espíritu de la transición

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

3 de Octubre de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros

Contra la tiranía de las correcciones.

Basilio Baltazar

La tristeza puede resultar tan adictiva como la melancolía, cuando no se logran establecer en el camino funesto, la reconciliación de la conciencia, pero además encontrar entre tanta gente desquiciada por los dolores, una parte de ese pasado que nos recuerda los años maravillosos de una existencia exquisita.

Hoy la sequía de la alegría se parece tanto a predicar en el desierto en ancas, en solitario, en las ambigüedades de la crueldad humana que no respeta nada, que se está acabando a grandes sorbos el mundo, sin respirar ni mucho menos buscar una salida de emergencia.

Hay tanto por compartir con ustedes todavía, después de casi quince años del inicio de esta aportación, al ver la luz en la Isla que atesoraba sus fortalezas, y ahora mismo despliega la indiferencia de quien deambula en sus calles y banquetas, con el sol inmisericorde, con lo progresista como gran pendiente.

Transitamos todos los días desde el mismo amanecer a otros horizontes, los más imaginarios, sin claves de consenso, a veces con la fuerza de un tsunami, pero nos gana la propia urgencia del desgano, porque se pierde hasta el eco precoz.

Más de una década de mi última partida para encontrar los referentes liberales, los encuentros intelectuales, sin un mapa de ruta en sentido estricto de adonde dirigirnos, pero con la intensidad del último aliento, desprendiéndonos de esa indumentaria que frena las disertaciones en público.

No tenemos ni mantenemos hábitos en estricto sentido de las cosas, naturales, y atentamos en la perversidad de la indolencia, desplazando hasta esa piratería intelectual de dizque hacer libros, negocio que cancela toda posibilidad de una cultura con certidumbre.

Cuando nos referimos al espíritu de la transición, debemos sopesar la implicación de esos bruscos cambios hacia un pasado que hemos explorado antes, donde concurren los mismos de siempre, alborotadores, calumniadores, insultantes fortunas hechas a la sombra de un poder político que permite, con su manto de protección judicial también hoy, no ejercer acción para investigar lo condenable a todas luces.

Con una opacidad gigantesca, con terribles deudas hacia esa población vulnerable, en pobreza extrema, con paliativos cual aspirinas para el dolor de cabeza, mueren sin contabilizarse ni las causas, porque los nombres son todos comunes, en esa pobreza que lacera las mentes, en el interés de sembrar de todo, menos bienestar.

Y cuando creemos que vamos llegando a una meta intermedia, llegan las malditas correcciones, hasta alcanzar en algunos casos la infancia que quisieran otros, la recordáramos de otra manera, sin embargo y con toda esa pesada loza, no hemos perdido audiencia en los sueños, llegan los que tienen que llegar, y salen del sueño casi al final, para ese despertar austero pero realista, con la muda de ropa de los encantamientos, del color del cielo, cuando las nubes y las lluvias permiten echar a volar la otra imaginación.

Hoy, sin atavismos de ninguna índole, comparto mis impulsos, ahí donde la inmensa mayoría nunca llega, en el mayor consumo siempre, degustando inquietud los menos, entregándose a lo prohibido los más.

No hay persecuciones, casi todo está tan calmado, tan denso podría decirse estuvo, en ese desgaste natural de desviar las atenciones hacia donde querían que viéramos y vaya que volteamos, y créanme que siempre hay otros que se quedan ahí, en el limbo de las otras inoperancias, hasta donde llegan las cifras de lo no consolidado y también aplauden.

Somos herederos de los males de antaño, no hay exigencia, provocamos reacciones y nos quedamos en cámara lenta sintiendo los calambres de la inacción. México no puede permitirse seguir alimentando una esperanza sin presente.

EN PRIMERA LÍNEA

Octubre y sus lunas que están por asomarse a nuestras noches de insomnio explicable, serán por vez primera acompañantes de otros espíritus.

Mes de definiciones al unísono, hasta donde la plataforma de lanzamiento no contenga sondeos oficiales, y sí números reales que transparenten hasta las otras vanidades.

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