El teatro de la política

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

5 de Octubre de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


Los locos a veces se curan. Los imbéciles nunca.

Óscar Wilde

Afortunadamente todos somos diferentes, bien dicen que cada cabeza es un mundo y es totalmente cierto; por ello nunca vamos a deambular, somos frontales, miramos hacia delante y vivimos el presente, pero además nunca nos vamos a dejar influenciar por aves de paso, pájaros que ni nidos alcanzaron a hacerse.

La política puede ser simplista o un compromiso social, tenemos la enorme oportunidad de hacer y deshacer sin daños colaterales ni a terceros, pero no aceptamos que la manipulación afecte nuestro entorno.

Al parecer nada es posible cuando se cree en los fantasmas de un pasado que solo dejaron ruina y mezquindad en una Isla, donde tuvieron la alternativa de cambiar el curso de la historia, pero nunca estuvieron sobrios para darse cuenta de lo que estaban dejando de hacer, no solo uno, la mayor parte de un equipo de trabajo formado al vapor, emulando los viejos tiempos de juventud.

La historia tristemente se repite con relativa facilidad, porque se intentan reinventar, no hay lealtad, mucho menos piedad de todos aquellos atropellos realizados en contra de una población que lo que no tenía en esos años era una oposición.

Oposición que ahora ha llegado no como fiel de una balanza, sino como estandarte de los desposeídos, de los olvidados, de los sin voz y sin aliento, más de uno se aprovechan de las situaciones extremas que hemos vivido en días pasados, lobos con piel de corderos, que alimentan el odio, la maldad y envidian lo que nunca tendrán, una familia.

Basta de tantos enredos, todavía recordamos nuestra incursión a finales de los años noventa en Ciudad del Carmen, y se nos negaba poder participar en la política de un pueblo sumido en la réplica de unas cuantas voces, zapatero a tu zapato quizá es la frase que más se ajusta a mi narrativa de este sábado, significativo familiarmente, pero alejado de esos reflectores donde se retratan pesadas cargas de conciencia, por todo el pasado de penurias y ruegos, de velocidades a tope, pero de responsabilidades compartidas.

Nos despedimos de la otra parte del quehacer ingrato de las historias vividas, porque nunca vamos a arrepentirnos de los errores, de los hijos, de los afectos conquistados, esos que están al pie de las nostalgias, en los sauces, en los ríos, en el manglar y en el horizonte que se posa imponente ante nosotros cada noche, en el imaginario de un cuento corto, otro, por cierto.

Los inventos al vapor, o al calor de los pedimentos para figurar nunca serán exitosos, ni antes ni después, ni bodas para subir peldaños, ni manutenciones alejadas de la imposición, ni gritos ni golpes, simplemente una dignidad que está intacta, así ha sido siempre.

En el acomodamiento de las macetas para suplir la falta de imaginación, en el despliegue mediático de lo que pensaban era para siempre, patearon a su suerte, no a quienes respondían poniendo la otra mejilla, por necesidad, no por masoquismo.

Pero los años pasan y ubican a cada cual donde siempre debieron de estar, en la soledad de sus insuficiencias, de sus temores, miedos y sobre todo falta de criterio para asumir retos que nunca ubicaron como propios.

El canje de lo imposible se hacía posible, y así desfilaban lo indecible, pero no estamos para alimentar odios, pero menos para permitir a estas alturas de la vida útil, que la inútil vida que habitan, haga su propia fiesta.

Basta de tantos alborotos, no somos ni menos ni más que nadie de los que vuelan muy bajo, intimidan a los que les permite la comunicación, pero hasta ahí, en su momento fueron expulsados de la Isla por sentirte semidioses.

No vamos por motivo alguno, por pequeño que este sea, separar una pieza de un armado donde existen testigos de una maldad de tres años, con todo y sus madrugadas.

EN PRIMERA LÍNEA

Hasta donde alcanza para que el ex ministro Medina Mora sea una más de las alertas de la 4T, donde están descubriendo y encubriendo a su paso de todo.

PEMEX y el pasado de probables malos manejos es quizá la punta de lo que hoy se ha dejado de lado, y como ese tema un número importante de pendientes.

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