Hasta sus últimos días

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

11 de Octubre de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


No siempre un ser humano puede leer los libros que desea.

Manuel Vilas

Unos le nombran inmadurez, otros falta notable de los sabios acompañamientos, los menos aciertan a descubrir que no han vivido tanto, para discernir sobre los temas que nos conmueven, nos inquietan y en ocasiones irrumpen en el imaginario sin encontrar las respuestas precisas.

Somos casi todos conocedores de lo mundano, de aquello que aún desconocemos hacemos mutis y afirmamos de manera sobresaliente, cayendo en los errores coloquiales, hasta donde la locura no alcanza a descifrar el entramado montado.

Le sucede sin duda a quienes arribaron al poder político el año pasado, varios de ellos, sin conocer las estructuras de la administración pública, ni siquiera lo básico, no vayamos más allá de lo que nos muestran en lo que logran captar, porque además existe enanismo, complicidad y falta de honradez.

Solía comentarme a mediados de los años noventa un regidor en Ciudad del Carmen, en una de esas charlas interminables en un café del centro, donde por cierto hicimos radio por vez primera en el 2005, que cuando recién terminas una carrera universitaria, te dicen que eres joven y no tienes experiencia, y cuando la longevidad llega es en sentido inverso, estamos grandes de edad, pero con conocimientos, y las oportunidades las vemos pasar de largo.

Aquel penúltimo vagón está a la vista, han sido años complicados para hacerse del poder un perseverante tabasqueño, pero no es suficiente, hoy la radiografía política del país es otra, la economía es otra, la pobreza es otra, el chantaje de los grupos subversivos, y no me refiero a los espiritistas, ni a los rijosos que se plantan en el cruce de reforma e insurgentes, sino a los radicales que nada les parece.

No estamos descubriendo el hilo negro ni pretendemos cambiar la receta del arroz con leche, lo sabemos los que pensamos en construir un mejor mañana, ese que se quedará en el suspenso de la paradisiaca rebelión, no nos podemos permitir parar al país seis años, por las necesidades de unos cuantos más, los mismos de siempre, porque el poder económico acaba poniendo las reglas del juego.

La corrupción es una etiqueta que nos sale muy cara, no hay probada honestidad cuando se compromete la lealtad y se asumen riesgos innecesarios, no más retórica para atraer ilusos, debemos frecuentar más a la realidad, vivirla, sentirla, palparla y sobe todo atenderla, en el tendedero donde muy pocos se atreven a subir para el consenso, la irrespetuosa concesión que atraviesa caminos insospechados.

Hay impresionantes cantidades de adeudos a más de 200 empresas que ya han cubierto los trabajos para PEMEX en el pasado reciente, y todo para qué, para no generar los pagos, y si esto no sucede pronto, la quiebra les espera antes de fin de año, y sólo estamos refiriéndonos a Ciudad del Carmen, donde el gigante petrolero mexicano está en una deuda histórica de todo, en esos pésimos desequilibrios que se maquillan en el discurso, para no enojar a quienes refieren que obedecen al poder absoluto existente en la toma unilateral de decisiones, que afectan todo, quizá sin proponérselo, por ignorancia o falta de conocimiento.

La mayoría de la primera línea en la política de gestión, ahí donde habitan los programas sociales, y donde ayer compareció la secretaria de bienestar, están distantes de conocer el horizonte alterno de apoyos que se traducen en votos, aunque se afirme lo contrario.

Son interminables las desatenciones, no es culpable quien llegó sin conocimiento de los efectos de las andanzas de definiciones en entredicho, la mudanza echa a la calle a más funcionarios en Palacio Nacional, porque se continúa improvisando.

Pero nada es para siempre, y hasta los últimos días del actual sexenio, veremos las validaciones, lo que faltó y en lo que se incurrió y se dañó de forma colateral, así es la política, después del ahogado se intenta tapar un pozo muy profundo.

EN PRIMERA LÍNEA

A un mes distancia de las sin respuestas, de ese dejar pasar para que las telarañas hagan el otro trabajo, el polvo cubra de impunidad lo que no se visualiza.

A un mes, donde hoy solo habitan silencios prolongados, fatalidad que puede unirnos, pero enorme disparidad entre la colusión y la construcción de un futuro promisorio a quien nos debe respuestas.

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