Tiempo de actuar, tras el último fracaso

En la opinión de

Por: Mariano Espinosa Rafful

9 de Diciembre de 2019 a las 00:00

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Mariano ESPINOSA RAFFUL

Siempre hay otros


Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas como me son dadas.

Julio Cortázar

Ya ni los anuncios espectaculares de lo que pueda depararnos el futuro, económicamente para quienes poblamos este país llamado México, nos ilusiona, a pesar de los síntomas de reactivación en la algunas partes, municipios como Carmen en Campeche dan señales de optimismo.

Pero habría que replicar las buenas prácticas en la economía global, tomando como punto de referencia un país que está apostando en serio en contra de una posible recesión, y es que la receta es simple, sencilla, sin más está en los estímulos a la economía, esa que alienta el consumo, pero que hoy se ve afectada por el entorno del comercio mundial.

Japón debiera ser ejemplo para otros países, donde México no debe estar excluido antes de conocer el método de los nipones, inyección de 110.000 millones de euros de dinero público en su economía, (13,2 billones de yenes) para reparar los daños causados por los tifones del pasado otoño.

La globalización, de la cual formamos parte debe incluir visitar al primer ministro que más tiempo lleva en el cargo en Japón, Shinzo Abe apuesta por impulsar la inversión tecnológica y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Mientras nosotros nos seguimos desgastando en pleitos intestinos, mirando y perdiendo el tiempo, enterándonos de los que se arrepienten de haber votado por López Obrador, en lugar de sumarse a la transformación del país, que nos convoca a todos, desde la trinchera donde nos toca estar, disentir es correcto, pero con argumentos.

Es la economía nuestro talón de Aquiles al no crecer de manera sostenida, estar en punto cero, mientras países como Japón le apuestan por ese programa para que se extienda durante 15 meses, para mantener el pulso económico después de los Juegos Olímpicos de Tokio, que organizará el próximo verano.

Revolucionar es evolucionar, hay que calentar la economía que sufre un preocupante enfriamiento, y al ver los datos de los alcaldes de Campeche, proponiendo un alza de impuestos, derechos y aprovechamientos, en lugar de idear un plan de austeridad en sus aparatos burocráticos, que desde luego no funcionan, y falta la planeación, para proponer estimular al comercio establecido, que paga impuestos, cautivos, brindarles beneficios.

Pero aquí es al revés, al que paga lo sangran más, en lugar de ampliar el padrón de contribuyentes, con un censo, no cobrar por la apertura de negocios, y facilitar la instalación de cadenas productivas, que alientan el empleo formal, por encima del salario mínimo, que continúa existiendo.

Estamos muy lejos de la civilización que nos permita mirar al futuro, ese que nos prometen cada seis años será mejor, incluyente, reactivo, propositivo, mientras otros intentan reinventarse, no hay pasividad, menos deterioro.

La fórmula inventada por el primer ministro japonés, para apuntar la economía de su país en 2012 se está reinventando. El método consistía en un programa que se basaba en la idea de las tres flechas: mayor gasto público, política monetaria laxa por parte del Banco Central de Japón y un ambicioso programa de reformas estructurales.

Aún así hay signos que a la economía nipona le cuesta trabajo escapar del estancamiento que sufre desde hace dos décadas.

Imaginemos que les autorizan a los alcaldes en el Congreso de Campeche su carta a Santa Closs, donde le endilgan incrementos en la mayor parte de los pagos por concepto de negocios, se ingresa a un callejón sin salida, del que muy pocos podrán librarse.

Porque además no se mide con la misma vara, ni se pesa con la misma báscula, tanto lo que se hace para dañar, como lo que se deja de hacer para perder.

EN PRIMERA LÍNEA

Sin duda Ciudad del Carmen está en el inicio de un punto de ebullición económica importante, esperemos que los prestadores de servicios y quienes dependen de los empresas que le trabajan a PEMEX, tengan la sensibilidad para no abusar otra vez.

Como quienes tienen propiedades y las venden o las rentan, ya no están para pedir las perlas de la Virgen por ellas, hay que ajustarse a los nuevos vientos, sino es complicado que salgan adelante en ese sector.

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